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Más allá de la técnica ::.
Autor Hernán Gené
Quisiera trascender la técnica.
Quisiera ser capaz de producir un espectáculo plagado de sorpresas y en el que para el espectador fuera realmente imposible descubrir e incluso admirar conscientemente la pericia del intérprete y en el que sin embargo esa pericia, su enorme habilidad y las largas y oscuras horas de dolor que adquirirla le tomó estuviesen presentes desde el primer momento.
En los últimos años he investigado en lo que podría llamar el primer estadio de este arduo proceso de trascendencia. Con dispares resultados me dediqué a justificar desde la acción el uso de tal o cual habilidad circense. Arlequino, hambriento como siempre, coge algunas castañas del fuego y, como están muy calientes, hace malabares con ellas pues no las puede tener en las manos; una mujer se ve obligada a subir a un cable para escapar de una pandilla de gamberros, etc.. Luego, un segundo estadio, donde la acción está encubierta pero presente llegando de modo subliminal a la mente del espectador.
Sin embargo, sigo sintiendo que no alcanza, que debe haber algo más allá de esto que ahora, por lo demás, me resulta obvio.
Trascender la técnica. Y sobre todo, trascender la exhibición de la habilidad, algo tan afecto al circo tradicional. Sin oponerme a las costumbres y los estilos, mi búsqueda personal va más allá.
Hace no mucho, alguien me dijo a propósito del montaje de “Sigue el baile” que a veces yo parecía olvidar que estaba haciendo circo y no teatro.
El comentario me dejó perplejo.
Cierto es que nunca me he planteado que hubiera ninguna diferencia notable, sobre todo pensando que en cuanto "hubiera alguien en situación de representación delante de otra persona que lo mira, ya estábamos haciendo teatro" (1); y esto siempre fue así para mí llámese ópera, danza, circo…
Al contrario de lo que ocurre con el teatro tradicional oriental, en nuestra cultura llevamos adelante aquellas diferencias de un modo altamente perjudicial para el intérprete ya que éste se ve generalmente cercenado en algún medio vital de expresión. Así, los bailarines no hablan, los cantantes no bailan, los actores no cantan y si cantan no caminan ni mucho menos saltan, los músicos no actúan y si lo hacen pierden su personaje durante la ejecución, etc..
(1).Peter Brook, El espacio vacío, editorial Nexos, Barcelona, 1994