.:: Nacer o no nacer clown ::.
Autor Gabriel Chamé
Clown trágico, clown optimista, clown burlesco, clown absurdo, clown gentil o clown malo, clown del sol o clown de la noche, clown gentil o clown niño, clown con humor negro, o clown blanco. Hay tantos clown como hay hombres y mujeres.
Buscar su clown no quiere decir imitar algún clown, o ciertos números de clowns, pero apoyándose en uno mismo, liberarse de condicionamientos para encontrar esa parte de uno que es tal ves, la única a resistir el tiempo.
Querer hacer reír a una audiencia, esperar con júbilo su reacción, y tomar conciencia de que nadie se ríe. ¡Ahí está el ridículo! Una buena experiencia para nuestra dignidad, un verdadero y molesto sentimiento. Ignorarlo, esconderlo, no servirá de nada, es evidente, y es una de las primeras experiencias para quien quiere hacer reír. El clown sin saber, sin comprender, cree en todo e intenta hacer todo bien, de un modo tan extremadamente positivo, que queda fuera de la sociedad. Un antihéroe que reencuentra la inocencia, la simplicidad, y una conciencia madura de la infancia.
El curso de clown permite reencontrar esta esencia y ante todo divertirse.